Me di cuenta que no había mucho en común, fue complicado entenderlo y es probable que el amor sea la única cosa que nos une y tan irracional como eso, ser completamente distintos también coincidía en nuestros mundos incompatibles, París, el Mediterraneo, viajes, sueños futuristas y anclas nos mantenían un poco vivos con esas mañanas de domingo que se extendían hasta las cinco de la tarde.
Hacer experimentos de frapuccinos o simplemente terminar en un Starbucks debatiendo política y moral cualquier día de la semana, la lucha libre que salía siempre de ganadora viendote reir a carcajadas abajo mío por las cosquillas. Secretos, eso también teníamos en común, lunas llenas, canciones, charlas y charlas, idiomas que inventamos, estrellas que volaban y una terraza que flotaba. Aunque no sean muchas cosas lo vale demasiado para mi y seguramente hay muchas cosas más, puede que sean más las diferencias, no lo sé, pero estoy segura que te amo por todo eso que fue, y no se puede disfrutar eternamente lo mismo cuando se eligen distintos caminos, es probable que andes viviendo tu vida por ahí pero acá estoy, pensandote una noche más..
M.


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