No hay peor enemigo que el miedo, seguir caminando entre la bruma y la oscuridad, un poco perdida y asustada, deseando que el tiempo despeje todas esas circunstancias que me tienen atrapada en un sin fin de preguntas sin respuestas, creyendo que con unos besos locos e inesperados que me dés se irá todo para siempre.
Palpitando, con un ritmo desaforado y confuso, siento caer en el insomnio que me provoca pensarte día y noche. Tanto te soñé que ya no distingo si estoy despierta, te espero desde antes que te diga adiós y me pierdo entre mis pensamientos desde que comencé a conocerte, sintiendo como cada centímetro de mi cuerpo reacciona de manera inconciente cuando escucho tu voz otra vez, como si alguien que no fuera yo lo estuviese manejando. El tiempo fugaz y filoso te trae a mi cada madrugada deseando tu amor y me despierta al otro día con la melancolía de lo que fuimos.
Quererte es volar sobre un abismo y ese mundo vertiginoso no me deja distinguir la fobia de la aventura. Tu cara suave llena de lágrimas que se deslizan como si disfrutaran tocar tu piel y la mía, es lo mas dulce pero triste que ví, y esos ojos llenos de un profundo 'no sé' que me ahoga el corazón me deja sin palabras. Y sé que quiero volver a ser lo que fuí, quisiera volver a verte sonreir.
M.


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