No se puede ser egoista cuando mismo la vida te da todo, te quita algunas cosas, te regala otras, te deja recuerdos, enseñanzas, caminos, risas y lágrimas.
Cuando uno escribe deja plasmado un momento en un tiempo que ya pasó y cuando se lee es como si mirase fotografias pero con la posibilidad de mover algún que otro mueble las veces y de las maneras que quiera. Esa versatilidad que te da la libre interpretación, de maneras profundas o superfluas hace que siempre encuentres algo nuevo. Así es la vida, vas moviendo las fichas y jugando, apostando, perdiendo y ganando. Esa aventura, ese viaje que crea mundos que empiezan y terminan iguales, todo tiene su ciclo.
Uno va zigzagueando perdido, esquivando gente, contemplando el paisaje, buscando y encontrando con los ojos bien abiertos viendo cada detalle y ahí está un espejo que solo nos hace ver una parte de nosotros y en eso descubrimos y nos perdemos en lo que no llegamos a ver porque no se refleja, no es algo que conozcamos y es probable que tampoco sepamos aceptarlo con esa ambición de querer verlo todo y sin aprovechar la virtud que tiene, que es poder encontrar grandes cosas en la parte que si se ve.
M.


